Archivo del 13 de Noviembre de 2009

Concierto de Madeleine Peyroux en el Ciclo Jazz Zaragoza

MADELEINE PEYROUX. 12 DE NOVIEMBRE 2009. SALA MULTIUSOS.

Sí, es cierto. Su fraseo y su timbre recuerdan a Billie Holliday. Pero hasta ahí. Sureña y de ascendencia francófona, Madeleine Peyroux no proviene de los suburbios de Baltimore ni (aparentemente), arrastra una vida tormentosa. Ello no quiere decir, ni mucho menos, que su música no sea disfrutable. Todo lo contrario: en estos tiempos de pop de vertedero, los discos de la Peyroux han sido uno de los escasos alicientes que los melómanos hemos podido echarnos al oído. Empezó hace ya trece años con un disco (Dreamland) más cercano a los sonidos anómalos neoyorkinos (el ubicuo Marc Ribot, que pasó desapercibido durante su visita a la Expo, le prestaba su guitarra en ese disco) que al jazz standard y alcanzó quizá su mayor popularidad con el  “Half the Perfect World” de hace tres años.

En directo, la Peyroux se aleja en todo lo posible de la imagen de “diva” y resulta cercana y entrañable. Se rodea de un cuarteto tremendamente efectivo (teclas, guitarra, contrabajo y batería) que ha sonado espléndidamente durante todo el concierto y que ha resultado especialmente confortable cuando, tras la oportuna reconversión (el órgano en melódica, la guitarra en mandolina y la batería en caja), han rodeado a la vocalista para interpretar un par de canciones. Mención especial, en ese sentido, para el muy aplaudido teclista Gary Versace, que nos ha deleitado con una espléndida y, sin embargo, contenida exhibición al órgano hammond y el piano.

Madeleine no ha hecho gala de virtuosismos teatrales, pero ha emocionado, ya lo creo. Un repertorio amplio y de variado espectro: standards, blues, chanson y algún vals tabernario (casi más cercano al primitivo Tom Waits, con quien comparte ambientes en algún caso). Canciones mayoritariamente en inglés, muchas de ellas de composición propia y provenientes de su último album, “Bare Bones”, más unas cuantas versiones, entre las que ha destacado el “Dance me to the end of love” de Leonard Cohen y también algunos temas en francés, entre los que no podía faltar su celebrada versión de “La Javanaise” de Serge Gainsbourg (así de amplios son los gustos de la dama). Tras la hora y media de rigor (sí amigos, también el jazz ha entrado en esa liturgia), el público en pie y un breve pero agradecido bis. Lo dicho: un lujo para los sentidos.

Madeleine Peyroux: busquen sus discos, pero no se los bajen de internet; se perderían las preciosas portadas con las que suele adornarlos. 

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Hoy cumple años… José Muñoz (Estopa)

José Muñoz 13 de noviembre de 1978

¡Muchas felicidades!

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