Entrevista a Vera Farmiga, Alex en Up in the air
Dos meses después de haber dado a luz a su adorado hijo, Vera Farmiga estaba el el plató rodando Up in The Air para el director Jason Reitman, coprotagonizándola junto a George Clooney.
Farmiga, que se está labrando rápidamente una reputación como una de las mejores actrices del momento, fue elegida personalmente por Reitman, quien emprendió la producción de Up In The Air justo después del éxito de Juno, una comedia agridulce acerca de una adolescente embarazada, nominada al Óscar y ensalzada por la crítica.
Sus títulos de crédito cinematográficos incluyen haber trabajado con Martin Scorsese en el oscarizado thriller Infiltrados, el gran éxito de taquilla Orphan, y el drama sobre el Holocausto El Niño del Pijama a Rayas. Ganó el premio a la mejor actriz de la Asociación de Críticos Cinematográficos de Los Ángeles por su interpretación de una madre drogadicta en Down To The Bone. Vive con su marido, el músico Renn Hawkey, y su hijo Finn, en el estado de Nueva York.
-¿Cómo estás?
-Estoy bien. Estoy destrozada, delirando y un poco loca en este momento (risas). No he dormido en tres días desde que llegué aquí a Londres. El jetlag me afecta de una manera muy visceral, no soy capaz de estabilizarme. Y tengo un bebé de nueve meses que está echando los dientes, así que no podemos sincronizar los horarios de sueño. Pero estoy muy bien, de verdad.
-Tengo entendido que diste a luz cuando empezaste Up In The Air. Eso debió ser difícil…
-Me contrataron cuando estaba embarazada de seis meses. Tuve mi primera reunión con Jason cuando estaba de seis meses, y estaba de nueve meses cuando me dio el trabajo, en un momento en el que pesaba más que George (risas). Acepté el trabajo con el compromiso de que podría completar el rodaje en dos meses, y así fue. Lo planearon de manera que tuve un mes y medio o dos meses para ser una madre. Fueron muy flexibles y el horario era relajado, para mí suponía rodar dos o tres días a la semana. ¡Así que tuve tiempo para hacer ejercicio y volver a poner en orden mi cabeza llena de hormonas! Pero tengo que decir que fue duro. Ante todo, la falta de sueño que experimenta una madre reciente es enloquecedora. Y tu cuerpo no es tuyo: es del bebé.
-Siempre es duro volver al trabajo para una madre reciente. Y hacer una película con un bebé debe ser bastante dificultoso…
-Sí, creo que lo podría haber tenido más fácil para meterme en la piel de la muy segura y serena Alex, pues a veces era difícil. Pero al mismo tiempo, me sentía más fortalecida, pues el trabajo produce ese efecto en una mujer. La propia experiencia de dar a luz me hizo sentir más femenina y eso se incorporó al papel, de una manera maravillosa e inesperada, pero lo hizo.
-Hablé con Anna Kendrick, una de las coprotagonistas de Up In The Air, y me dijo que al principio se sintió un poco intimidada por la perspectiva de trabajar con George Clooney. ¿Tú también?
-Bueno, no me siento intimidada por los actores. No me importa quién son. Siempre he sido así, desde que era una niña, y no entiendo el fanatismo o la adoración de los famosos. Veía a George como un colaborador. Respetaba su trabajo, y todo lo que había escuchado sobre él como persona y como actor era bueno. Y él estuvo completamente genial. Tiene una presencia muy cálida, y es fácil disfrutar trabajando con él.
-Así pues, ¿en el plató es solamente uno más?
-Sí, sí que lo es. Creo que es debido a que se ha dirigido a sí mismo por lo que se preocupa mucho de las interpretaciones de la gente que le rodea. Su interés era sacar de mí la actuación más deliciosa, y mi misión era sacar lo mejor de él. Y funcionó realmente bien. Así que disfruté colaborando con él, y no sentí nada de temor, es la persona menos intimidante que puedas imaginar, porque es el encanto personificado. Y es auténtico. Tiene un sentido del humor muy atractivo, y lo más encantador de él es su entusiasmo casi infantil hacia su trabajo y su respeto por el trabajo, y su respeto hacia los compañeros actores.
Por lo que respecta a George, todos estamos en el mismo nivel, y nunca sale con ninguna chorrada, nunca en absoluto. Así que fue facilísimo trabajar con él.
-Tu personaje en Up In The Air es una mujer muy segura y serena que sabe lo que quiere. Se podría incluso decir que se comporta más bien del modo en que normalmente esperamos que se comporten los personajes masculinos. ¿Fue fácil interpretarla?.
-Interpretar a Alex fue como andar por la cuerda floja. Lo encontré difícil porque, por una parte, lo que admiraba de ella era que sabe lo que quiere y no tiene miedo de ir tras ello. Era delicioso y extraordinario ver retratado el deseo femenino de forma tan libertina y descarada. Y en cierto modo, es un retrato muy masculino del amor y el sexo, así que fue genial. Pero, por otra parte, el desafío para mí fue interpretar eso con feminidad, y hacer que ella fuera atractiva y que no asustara. Eso sí que es equilibrio, si te digo la verdad.
-Sin desvelar nada de la trama, tu personaje provoca una auténtica sorpresa en la historia…
-(risas) ¡Sí que lo hace!, pero estaba definido claramente desde el principio. ¡Realmente, no puedo decir nada más!
-De acuerdo, te entiendo. Pero, ¿cuál considerabas que era el núcleo de la historia? ¿Trata acerca del aislamiento?
-Bueno, vivimos en una época en la que todos nos comunicamos de las maneras más impersonales, mediante Internet y textos y cosas así. Creo que la historia le pide al público que reexamine su vida del modo en que lo hace Ryan Bingham, y elija lo que es importante.
-¿Y qué sería importante para ti?
-Mi familia, siempre. Mi familia me sirve de ancla, y con familia quiero decir mi marido, mi hijo y el resto de mi gran familia. Y el núcleo de mi familia lo es todo. Es lo que me motiva, mi razón de ser, mi inspiración.
-¿Tu familia es una familia bastante numerosa, ¿no?
-Sí, y la de mi marido también. Son siete hermanos en su familia, su gran familia, mi hijo tiene doce tíos y tías. Y eso sin contar a mis primos carnales, que son como hermanos y hermanas para mí, y que también son tíos adicionales con los que hay que contar. Así que es una maravillosa locura.
-¿Os reunís todos?
-Constantemente. En mi familia, si hay una excusa para reunirnos, lo hacemos. Y suenan las guitarras, y se baila y se canta mucho. Es como la escena de la boda de la película El Cazador.
-¿Tu marido tiene unos orígenes parecidos?
-No, no es ucraniano, es norteamericano, pero de una familia muy táctil, lo maravilloso de su familia es la forma en que se quieren, y cómo demuestran su amor, y son muy afectuosos entre ellos. Es muy hermoso ver eso y formar parte de ello.
-¿Cómo os conocisteis, si puedo preguntártelo?
-Nos miramos y nos quedamos embelesados, fue amor a primera vista (risas). Fue algo inmediato. Ocurrió hace cinco años, y nos conocimos en un plató: él estaba haciendo una visita a un director amigo suyo que era el productor ejecutivo de un programa de televisión que yo estaba haciendo en Vancouver, y supe que mi vida iba a cambiar.
-¿Dónde vives, en la Costa Oeste o en la Costa Este?
-En la Costa Este, estoy en Nueva York, pero en el campo, dos horas al norte de la ciudad. Ésa es mi base de operaciones.
-En lo que se refiere al trabajo, las cosas te van muy bien. ¿Ya has terminado la película The Vintner’s Luck?
-Sí, y la he visto, y me encanta. Niki Caro es un gran director, y es una historia increíblemente ambiciosa acerca de un tipo llamado Vintner que se reúne cada año con su ángel de la guarda. Y voy a dirigir una película independiente, que voy a rodar con un presupuesto muy bajo y con actores no profesionales. Está basada en una novela de Carolyn Briggs llamada This Dark World, y es el retrato de una mujer debatiéndose contra su fe cristiana.
-¿También actuarás en ella, además de dirigirla?
-Sí, por ahora si. Aún está en fase de desarrollo, y ahora estamos haciendo el casting. Cuento con un gran director de fotografía, y veremos si es suficiente su mirada tras la cámara.
-¿Sólo quieres dirigir esa película, o piensas dirigir más en el futuro?
-Sólo ésta, creo. Siento la necesidad de mantener el control creativo en esta. No siento grandes deseos de ser directora, pero me encantaría de verdad contar esta historia, y me gustaría estar detrás de ella.
-¿Por qué esta historia, qué es lo que te conmueve tanto?
-Me resulta muy personal para mí y mi experiencia con el cristianismo y la fe. Por eso quiero hacerla de una forma muy precisa.
-¿De dónde te vino el deseo de actuar?
-Del baile folklórico. Me convertí en bailarina profesional de folklore ucraniano al final de mi adolescencia, pero las narraciones y el folklore fueron siempre una parte esencial de mi relación con mi familia, sobre todo con mis abuelos…
-¿Te contaban historias del país de donde procedían?
-Me contaban historias, y yo pertenecía a un grupo de danza llamado Syzokryli, que tenía su sede en Nueva York, y eran historias con baile, era música, canto, danza y expresión corporal. Ese tema estaba siempre ahí y era una parte de mi vida. Así que no es de extrañar que terminara haciendo esto.
-Pero, ¿hubo algo en concreto que te llevara a ello?
-Sí que lo hubo. Yo quería ser oculista, cirujana ocular, y me preparé para ir a la universidad a estudiar optometría, y un día estaba jugando al fútbol y estaba en el banquillo porque mis documentos sanitarios no estaban en orden y yo no tenía paciencia para ello, y además coincidió con mi primer desengaño amoroso y necesitaba un escape. No quería quedarme allí sentada viendo a mis amigos jugar a la pelota, así que una amiga me animó a participar en un tonto melodrama, y conseguí el papel protagonista, y eso me animó a continuar. Y aquí estoy.
-¿Fue ése tu primer papel sobre un escenario?
-En teatro, en una especie de producción teatral universitaria…
-Es curioso como ese tipo de cosas te pueden cambiar la vida.
-Sí. Yo no tenía ni idea del escenario ni de la pantalla ni de nada de eso. Ni siquiera me crié viendo películas. Pero con la interpretación, me encantó la forma en que la gente se ve afectada por ello. me encantó poder conmover a alguien y poder sentir empatía por un personaje.
-De acuerdo. Volviendo a Up In The Air, ya hemos hablado de que George fue un gran colaborador. ¿Qué tal Jason?
-Conocí a Jason en Thank You For Smoking, pero la cosa no funcionó. Así que ya le conocía y conocía por supuesto sus películas, y me encantaban. Creo que es un cineasta realmente importante que narra historias sobre el conocimiento y la concienciación social. Puede tomar asuntos como el embarazo adolescente o el paro (que es al menos una parte de la historia de Up In The Air) y lanzarlos a la pantalla y crear un terreno fértil para la comedia. Es muy poco frecuente ver comedias inteligentes como las que Jason hace tan bien. Así que, como se puede suponer, me sentí entusiasmada cuando me llamó.
-Y encima con un papel estupendo…
-Totalmente. Lo que más me atrajo de ella fue que retrata el deseo femenino de forma muy libertina, desinhibida y descarada. Me pareció que sería genial ver eso retratado así. Y como ya he dicho, el reto consistía en mantenerme en esa delgada línea, en hacer honor a esa energía, pero sin asustar a los espectadores (risas). Fue como andar por una maravillosa cuerda floja. Pero, bueno, trabajar con Jason es una gran inspiración, y el guión era hilarante y los diálogos increíbles. Y la pareja de baile de uno es la que marca la diferencia, y George fue una pareja estupenda.
- 6-Febrero



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