Todo lo que necesitas saber sobre el aceite de rosa mosqueta

El resumen:

Descubre todo lo que el aceite de rosa mosqueta tienes que ofrecer para tu piel

Lo que funciona para una piel puede que no funcione para otra. Esta es una expresión que se repite todo el tiempo en el cuidado de la piel, tanto por expertos como por entusiastas. Y es completamente cierta... a menos que conozcas el aceite de rosa mosqueta.

Ciertamente no hay ningún ingrediente mágico que cure los problemas de piel de tu madre, de tu mejor amiga y de tu jefe. Todos somos únicos, y nuestra piel no es diferente. Pero el aceite de rosa mosqueta es lo más parecido que vas a encontrar.

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¿Te ha picado la curiosidad? Perfecto, porque ahora te voy a contar todo lo que necesitas saber sobre este ingrediente.

¿Qué es el aceite de rosa mosqueta?

Hay que dejar algo claro desde el principio: a pesar de tener un nombre muy similar, la rosa mosqueta y la rosa común son dos plantas diferentes.

El aceite de rosa mosqueta se extrae de las semillas y el fruto de la Rosa eglanteria, una planta que crece en Chile y que fue utilizada originalmente por los mayas y los nativos americanos por sus propiedades curativas. Si se lleva utilizando durante siglos, vamos bien.

¿Cuáles son sus beneficios?

A nivel más básico, el aceite de rosa mosqueta está lleno de vitaminas, antioxidantes y ácidos grasos esenciales, todos ellos fundamentales para mantener la piel hidratada, atenuar las manchas oscuras, igualar el tono y reducir las líneas de expresión.

En cuanto a las vitaminas, tiene altos niveles de vitaminas A, C y E, todas las cuales pueden tratar las cicatrices, mejorar el tono y la textura de la piel y protegerla contra el sol y el daño ambiental.

Esto también significa que el aceite de rosa mosqueta es totalmente seguro de usar por la mañana y por la noche, ya que no hay riesgo de que reaccione de forma extraña con la exposición al sol. Y si te preocupa el acné, la rosa mosqueta te cuida con su aporte de ácido linoleico.

Mosqueta también está repleta de carotenoides, los fitonutrientes que combaten los radicales libres y que le dan al aceite su hermoso tono anaranjado.

Ah, y también estimula la producción de colágeno y elastina. Ya sabes, esas cosas que mantienen tu piel joven y llena de vida.

Así que ya sabes por qué el aceite de rosa mosqueta es genial para tu piel. Pero ¿cómo es posible que funcione para tantos tipos de piel y problemas diferentes?

El secreto, querida amiga, es doble. Primero, es un aceite seco, lo que significa que se absorbe rápidamente en la piel en lugar de asentarse en la parte superior y tardar una eternidad en penetrar hasta el fondo. Dicho esto, se hunde profundamente, penetrando en la dermis a nivel celular, funcionando inmediatamente después de la aplicación para reparar y restaurar la piel.

¿Qué significa esto para los diferentes tipos de piel? Si tienes una piel reactiva, sensible o grasa, es lo suficientemente suave como para que haga un gran trabajo hidratando y tratando tu tez sin dejarla grasienta.

Si está súper seca, penetrará profundamente y funcionará bien con las hidratantes más espesas con las que puedas cubrirlo.

Además, como es ligero pero potente, puedes usarlo durante todo el año, no es necesario cambiarlo al cambiar la estación, ya que es lo suficientemente efectivo para combatir la sequedad en el invierno pero lo suficientemente ligero para no obstruir los poros en el verano.

¿Cómo se usa el aceite de rosa mosqueta?

Una de las (muchas) cosas buenas del aceite de rosa mosqueta, es que tiene una vida útil más larga que muchos otros aceites naturales.

Debido a la forma en que se cosecha, el aceite sólo comienza a oxidarse -es decir, a perder su potencia- una vez abierto. Por lo tanto, mientras que muchos otros aceites para el rostro sólo se pueden utilizar durante 6-12 meses, el de mosqueta durará entre 12 y 24 meses... si es que te dura tanto tiempo.

¿Lista para empezar a introducirlo en tu rutina de cuidado de la piel? Utilízalo como la naturaleza lo ha previsto: como un aceite facial puro, simple y eficaz, por la mañana, por la tarde y por la noche.

O como parte de una mezcla de aceites para que tu rostro se beneficie de múltiples e increíbles ingredientes a la vez. O como una bruma súper hidratante. O como parte de un serum facial. O como ingrediente de una mascarilla casera para duplicar sus propiedades anti-radicales libres.

Sinceramente, lo puedes usar para todo.

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