Dermatitis atópica: todo lo que necesitas saber

La dermis atópica, o comúnmente conocida como dermatitis atópica, es una enfermedad inflamatoria crónica que puede afectar tanto a niños como a adultos, ésta es de tipo alérgico y aparece por medio de eccemas, piel seca, picores, hinchazones e incluso irritaciones en la dermis.

La dermatitis surge porque nuestra piel tiene un déficit de una proteína llamada filagrina; ésta actúa uniendo las células de la epidermis, pero como la piel no tiene la capacidad de conservar una correcta hidratación no puede frenar la entrada de agentes irritantes que provocan esas reacciones tan características.

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Dichas reacciones se pueden volver aún más molestas cuando sufrimos los típicos episodios de estrés, por cambios de temperatura, alérgenos (polen, pelos de animales, polvo, etc.), suavizantes o detergentes que utilizamos para lavar la ropa e incluso debido a productos de maquillaje como bases o polvos.

Todo esto hará que la piel se vuelva mucho más seca y con picores más intensos.

¿Cómo podemos identificar esta enfermedad?

Pues bien, si es en niños suele aparecer a través de erupciones secas, correosas y con pequeñas escamas.

Por el contrario, cuando se produce en adultos, éstos suelen mostrarlas a través de lesiones eccematosas con rojeces y piel sumamente seca e irritada con fuerte picazón.

Estos brotes van por épocas, es decir, en ocasiones pueden producirse de forma seguida, prolongada en el tiempo, y en otras habrá meses de calma en los cuales nuestra piel no muestre ningún síntoma.

La importancia de la alimentación

La alimentación es sumamente importante para que esta afección mejore o por el contrario empeore, por eso recomendable llevar una correcta dieta alimenticia y conocer qué alimentos favorecen o empeoran, por supuesto siempre consultados por un médico con anterioridad para que pueda detectarlos.

No obstante, numerosos estudios han sacado a la luz qué alimentos son especialmente beneficiosos para quienes sufren dermatitis y cuáles es mejor evitar.

Por ejemplo, los expertos aseguran que llevar una dieta rica en omega 3 (abundante en el salmón o el atún) y en vitamina A (las zanahorias, la calabaza o la sandía son buenos ejemplos) pueden ayudar al estado de la piel, mejorando el funcionamiento del sistema inmunológico y formando a su vez nuevas proteínas.

Por el contrario, la carencia de estos nutrientes puede llegar a agravar mucho la situación, provocando brotes aun mayores en la dermis.

Por otro lado las vitaminas E o C que están presentes en alimentos como el aguacate, las naranjas y los kiwis, aparte de en otras numerosas frutas y verduras, ayudan a actuar como antioxidantes en nuestro cuerpo, aportando grandes beneficios a nuestra nutrición.

Sin embargo otros alimentos como la carne ahumada o en conserva, los huevos, los cacahuetes o los productos lácteos pueden llegar a agravar la dermatitis atópica.

Este último suele provocar reacciones alérgicas en personas con tendencia a sufrir algún tipo de alergia en la piel, por ejemplo la dermatitis atópica que afecta a bebés en ocasiones se encuentra relacionada con la alergia a las proteínas de la leche de vaca, es más, éste es uno de los alimentos que se suele vincular más con la dermatitis.

A pesar de todo esto, aun no se ha demostrado ni se garantiza al 100% que seguir una dieta correcta y evitar estos alimentos perjudiciales evite tener este tipo de enfermedad, ya que se encuentra determinada por una predisposición genética y por factores ambientales que producen esa rotura en la barrera epidérmica en la piel.

Tratamientos que favorecen su mejora

Lo que sí podemos afirmar con seguridad es que en la actualidad podemos encontrar una amplia gama de tratamientos que favorecen su mejora.

Algunos pueden ser naturales como el aloe vera. Este producto puede llegar a ser un gran aliado para nuestra piel ya que aporta una gran variedad de principios curativos que regeneran, desinfectan y calman la piel.

La mejor forma de utilizarla es usando las hojas de la propia planta, eso sí, siguiendo los pasos correctos para que se consiga un resultado óptimo.

En primer lugar siempre se deben cortar las hojas más grandes y carnosas por su base, y acto seguido lavarlas bien con agua y jabón, quitando bien la suciedad y las partes espinosas.

Cuando ya esté bien lavada de forma longitudinal la cortamos en trozos de unos 4 centímetros aproximadamente, para después con ayuda de una cuchara sacarle bien la pulpa.

Tras ello hay que lavar la pulpa para que no quede ningún resto de suciedad o corteza, y finalmente por medio de una licuadora o batidora extraeremos su jugo, aplicándolo de manera posterior en la zona afectada.

Otros productos que podemos usar son, por ejemplo, las cremas realizadas específicamente para la dermatitis ya que lo que la piel más necesita es mucha hidratación y por lo tanto éstas son una excelente opción para poder dársela.

Las cremas, como la de Akento Cosmetics, entre cuyos componentes predominen el aceite de granada y de jojoba, así como la avena y la caléndula son perfectas para esta afección, ya que gracias a sus propiedades calmantes ayudan a las zonas afectadas proporcionándole a la vez esa dosis tan necesaria de hidratación y regeneración, y haciendo que nuestra piel vuelva a recuperar esa suavidad tan deseada.

Seguramente, y como muchos especialistas recomiendan, la mejor forma de aplicarlas sea impregnando una pequeña cantidad en la zona mientras que a la vez vamos dando un ligero masaje.

Si por el contrario la parte afectada se encuentra bastante irritada lo mejor es ir poniendo la crema con ligeros toques.

Todo esto es aconsejable hacerlo tres veces al día para obtener unos buenos resultados a largo plazo.

En la actualidad, aunque no existe una cura para la dermatitis atópica, gracias a todos estos medios ya mencionados se puede conseguir una vida mucho más llevadera sin tener que estar continuamente preocupados por si nuestra piel tiene un aspecto adecuado.

Como todo en esta vida no hay nada como el estar bien informado, tener una buena nutrición y un razonable mantenimiento; todo esto siempre ayudará a que algo que a priori puede parecer un gran problema pueda ser llevado en nuestro día a día con naturalidad.