¿Es el streaming el futuro de los videojuegos?

El resumen:

Las grandes compañías comienzan a dar el salto a un nuevo modelo de negocio, respaldadas por las nuevas tecnologías.

Durante el Mobile World Congress celebrado en Barcelona los pasados días 25, 26, 27 y 28 de febrero, dos letras consiguieron ser las grandes protagonistas junto con los nuevos modelos de teléfonos móviles plegables: 5G.

El próximo gran paso de las telecomunicaciones abre la veda de la quinta generación, una que aspira a traer velocidades de descarga mínimas de 20 Gbps de descarga y 10 Gbps de subida sin importar la ubicación en la que nos encontremos.

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En efecto, haciendo comparaciones, las cifras de las que se hablan supera incluso a las conexiones domésticas que vemos en los hogares con fibra óptica.

La industria del videojuego está comenzando a contemplar un cambio de paradigma en el que gigantes como Microsoft, Sony e incluso Nintendo están comenzando a meter el pie, aunque cada uno a su ritmo; con otros, como Google, acercándose a un ritmo vertiginoso. Y es la que más partido puede sacar de esta nueva tecnología.

La casa de Redmond, padres de Xbox One y con la nueva generación en camino con Scarlett, han anunciado ya su proyecto xCloud, uno con el que quieren llevar su catálogo a cualquier disponible en el que se pueda jugar, haciendo uso del streaming y aprovechando su red de servidores Azure para conseguir una latencia mínima.

Por su parte, Sony lleva meses con el servicio PlayStation Now en activo en numerosas partes del mundo, y desde hace muy poco en España. Una propuesta con la que, a través de una suscripción mensual, facilitan a los usuarios tanto de PS4 como de PC el acceso a un catálogo con más de 600 juegos de PS4, PS3 y PS2 vía streaming.

Nintendo es la que, como suele ser habitual en estos derroteros, ha dado los pasos de una manera diferente. Títulos como Resident Evil 7 y Assassin’s Creed: Odyssey han llegado a su consola más nueva, Nintendo Switch, con unas versiones que se ejecutan por completo en la nube y se reproducen también vía streaming.

Las tres grandes de la industria están demostrando que el interés por esta clase de servicio está ahí, pero hay indicios que apuntan a que puede llegar a ser el modelo que se acabe imponiendo en el futuro.

Varias fuentes han afirmado que Microsoft está preparando ya versión más económica de su consola de nueva generación, a la que ahora solo se conoce como Scarlett, para que solo ejecuté videojuegos a través de la nube.

El streaming apunta a ser la solución para la retrocompatibilidad en PlayStation 5, y quizás también para una nueva versión de la PSVR y, mientras tanto, Nintendo Switch podría beneficiarse de esta tecnología para ejecutar todos aquellos juegos que, por limitaciones técnicas, serían imposibles de funcionar en su hardware.

Todas tienen en este modelo algo de lo que sacar partido, y los recientes rumores sobre alianzas entre Microsoft y Nintendo apuntan a que ambas van a tener algo que decir en el futuro con respecto a esto.

De hecho, el factor portátil de Switch sería el primer beneficiado de la implantación del 5G, permitiendo disfrutar de juegos de gran calibre en cualquier parte gracias a una conexión mucho más eficiente.

¿El único problema? Por el momento, la falta de una buena estructura que garantice una conexión estable y erradique cualquier problema de latencia; la desconfianza ante un modelo en el que no hay nada físico y el hecho de que, probablemente, todo se pague a través de cuotas mensuales.

El consumidor de videojuegos es un romántico, un amante de lo físico, y la implantación del formato digital es una que le genera bastante rechazo.

Pero el futuro está ahí, y con gigantes como Google sumándose a la batalla, parece que la nueva guerra de consolas va a estar en la nube, que el futuro no está en las tiendas, sino en los servidores.