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Manel en concierto

Texto e imágenes: Gabriel del Molino

A veces, y cada vez mas frecuentemente, la industria discográfica tiene paradojas muy agradables. La última, o tal vez la penúltima es la del grupo catalán Manel.

Hace unas semanas ocuparon la primera posición de los discos mas vendidos en España, que dado los tiempos que corren, es mucho. Y no por la cantidad de discos vendidos, que ha descendido mucho desde que existen otros medios de escuchar música, si no por el desconocimiento que el público tenía de este cuarteto musical.

Y es que la fama está escondida en los lugares mas recónditos. Y ese momento mágico en el que Manel salió a la fama por participar en un concierto en el que estaba presente Pep Guardiola, supuso el reconocimiento de la crítica musical española a un grupo que hace una música de lo mas normal, clasificada entre pop y folk, en catalán, y que atrae precisamente por esa sencillez.

Y el pasado jueves se presentaban en Zaragoza. Tras dos discos, “Els millors professors europeus” y “10 milles per vuele una bona armadura”, paraban en la Sala López, para compartirlos con el público. Repasaron sus grandes éxitos, y con una sobria pero exquisita puesta en escena hicieron las delicias de sus seguidores que en torno a los 300 se dieron cita en la sala con mejores vistas de Zaragoza.

Entre canción y canción, anécdotas, historias y pequeñas bromas que acompañaron la hora y media escasa de actuación. En directo ganan, y mucho, con respecto a sus discos. La música se hace mas cercana, mas amena y mas divertida que en sus grabaciones. Y el público lo agradece.

Nacho Vegas, el hombre que casi sonríe

Imágenes y textos: Gabriel del Molino

Para mí Nacho Vegas es uno de esos músicos que derraman talento, buenas letras y canciones que podrían ser himnos generacionales pero que, sin embargo, no logran transmitirme demasiada emoción. Reconozco su valía, sus discos geniales y hasta algunas canciones me parecen excesivamente bellas pero en ninguno de sus discos he conseguido tener una experiencia cautivadora. Si acaso, su trabajo con Bunbury “el tiempo de las cerezas”, me causó un par de buenos momentos en algunas escuchas. Pero pare usted de contar.

Nunca lo había visto en directo. Había oido que sus conciertos son una caja de sorpresas de principio a fin. Y el viernes estuvo en la Oasis. De negro riguroso, con una pose que aguantó desde la primera canción hasta la última, ningún pelo de su cabeza se movió más de un milímetro en las dos horas que estuvo sobre el escenario. No pudo sudar mucho más que el portero que estaba en la puerta recogiendo las entradas y no tuvo tiempo de ensayar una sonrisa. Se disculpó, eso sí, de su última actuación en Zaragoza de hace dos años, que no debió ser su mejor momento.

Repasó su último disco “La zona sucia” y los éxitos de sus anteriores trabajos que coreaba un público entregado. Y me agradó -y eso que  su voz no es su mejor arma, no se entendía bien su vocalización, no me transmitió emoción-, pues gana con respecto al frío disco. Aún así, falta energía en sus puestas en escena, algo de juego con el público o, simplemente, comunicació, y un cambio de vocalización en sus letras. Suenan igual todas.

Y me fijaré más cuando escuche sus canciones, pero no prometo nada.

Os dejamos también la crónica de Octavio Gómez Milián

La Frontera, nuevos tiempos de viejo rock and roll

Texto y fotos: Gabriel del Molino

Hablar de “La Frontera” es volver a recordar unos años dorados del rock español de los ochenta. Aquella época en la que florecían grupos en todas las esquinas, pero que pocos sobrevivían por su calidad.
Y La Frontera es de los que ha sobrevivido, aunque solo queden 2 componentes de aquella formación inicial y llevasen 9 años sin sacar material nuevo. El cantante y guitarra Javier Andreu, y Tony Marmota al bajo siguen apostando por el rock de guitarras contundentes y ritmos acelerados.
Se presentaron en Zaragoza el pasado sábado 19, junto con otro guitarra y batería para repasar sus éxitos y algunas de las canciones de su último disco.
El concierto fué práctico, es decir, cantar la docena de éxitos de pasados tiempos, añadirles un par de retoques para que sonase distinto y hacerse con un público que rondaba la misma edad que Andreu, pero con menos pelo.
Y consiguieron su objetivo, llenar la noche de ritmos fronterizos, vaqueros, y recordar los tiempos en que “Judas el miserable” o el “Pobre tahur” sonaban en las radios comerciales de este país, cantar con los asistentes a ritmo de “El límite”o del “Tren de medianoche”.
Algo mas de dos horas de rock and roll, trepidantes guitarras, algún toque con el banjo o la armónica, y mucho, mucho ritmo. Mención muy especial para los dos componentes originales, Javier y sobre todo Tony que supieron meterse al público en el bolsillo.

Anteriormente Hotel pasaron por el mismo escenario, para repasar su (de momento), escaso repertorio. Un grupo que recuerda mucho a los primeros Burning y a algo de los T-Rex, y que cuentan con uno de los guitarras que mas me han impresionado recientemente (Jaime).  Presentaron su reciente nuevo disco “Mujer Satélite”. Habrá que estar atentos a las nuevas peripecias de estos zaragozanos.

Más fotos de La Frontera

Fotos de Hotel

Shuarma, frágil pero poderoso

IMÁGENES Y TEXTO: Gabriel del Molino

Shuarma había pasado por Zaragoza hace apenas 6 meses, y volvió el pasado sábado 23 para presentar el disco “El poder de lo frágil”, pero esta vez en acústico. Acompañado sólo por un guitarrista hizo de nuevo un repaso por sus éxitos tanto en solitario como en la época de Elefantes.
Reconoció que en esta gira quiere desnudar esas canciones, o mejor dicho devolverlas a su estado inicial, cuando nacen con solo una guitarra en la mano. Y ese “desnudo” también lo transmite en su comunión con el público al que explica las razones de cada canción, porque las ha elegido, porque las compuso o porque suenan como suenan.
Y es que además de demostrar que es un gran compositor y que dota de mucha belleza a sus composiciones, el barcelonés se mete al público en el bolsillo con la sencillez con la que actúa y la sinceridad de su puesta en escena, además de volcarse por hacer que el concierto sea entre amigos.
Recorrió los temas mas solicitados, desde el “Azul” de Elefantes, a “Despierta”, pasando por todos esas pequeñas piezas de magia musical que sabe componer. La sala, bastante completa estaba compuesta por gente variada. Había quien se notaba que venía por su época actual, y otros, más entrados en años, por su banda Elefantes.
Como en otras ocasiones se atrevió con versiones de otros. Repitió con un tema de Antonio Vega, pero si la vez anterior nos deleitó con “Lucha de gigantes”, esta vez tocó “Elixir de juventud”. Y hasta el Billie Jean de Michael Jackson fué transmutado en un delicado tema que nada tenía que ver con el original en cuanto a ritmo, pero al que dotó de una belleza especial.
Tuvo que repetir tres veces, pues los presentes no queríamos que aquello acabase porque sí. Era demasiado hermoso para finalizar.
Esperaremos la próxima vez, a ver con qué nos sorprende.

Puedes ver más fotos del concierto aquí

The Brew en La Casa del Loco: Jagger, Hendrix y Zeppelin todo en uno

The Brew volvieron a tierras aragonesas, por tercera vez en poco tiempo. El pasado jueves 7, salieron al escenario de La casa del loco para demostrar que su poderoso directo sigue en alza.
En dos horas de música pasaron por el escenario los fantasmas musicales de grandes leyendas, los frenéticos solos de Hendrix, las poses más imposibles de Jagger o la potencia de Led Zeppelin. Un todo en uno maravilloso. Hasta juraría que el espíritu de Gallagher apareció más de una vez.

La banda liderada por el guitarra Jason Barwick y al que acompañan el bajista Tim Smith y su hijo Kurtis a la batería, repasó su último disco. Pero hubo tiempo para suites musicales de más de veinte minutos, en las que cabía cualquier solo y, a veces, de auténtico lujo. Como cuando Jason se atrevió a tocar la guitarra con el arco de un violín o emulaba al buen Jimi tocando la guitarra colocada a su espalda.

Musicalmente, no han descubierto nada pero han sabido adaptar su estilo, dentro de los sonidos con raíces más profundas de los tiempos de Woodstock.
Buena entrada en la sala y público rendido hasta el final. La gira les va a llevar por unas cuantas ciudades más pero seguro que volverán por aquí y estaremos esperando verlos de nuevo pasearse por las calles más angostas, llenas de sonidos que se añoran de vez en cuando.

Elvis Costello en Luna Lunera. Un sueño hecho realidad

TEXTO: Gabriel del Molino  FOTOGRAFÍAS: Lucía de Andrés

Reconozco que este era uno de esos conciertos que pensaba que jamás vería, tener al londinense Declan Patrick MacManus (conocido por Elvis Costello) cerca, tocando sus canciones de siempre para un puñado de gente, era un sueño. Pero Luna Lunera lo consiguió. Su exquisita programación, incluía este año a uno de los mejores compositores del siglo XX.

Elvis Costello ha pasado por tantas fases compositoras, que nunca se sabe con lo que te puede sorprender en directo. Lo que no cabe duda es que saldrá al escenario con ganas de pasarlo bien y de contentar al público con su estilo y su categoría. Por no hablar del control que demuestra delante del público, las posturas heredadas de sus años más juveniles, y la comunión con sus músicos. Y es que son muchos años y mucho bagaje recorriendo todo el mundo.

Pero el sábado era solamente propiedad de los afortunados espectadores que llenaron las 500 localidades del escenario de Luna Lunera. Y salió puntual (como buen británico), con traje, corbata y sombrero. Solo Bere Casillas podría haber mejorado su vestimenta. Y con una banda compuesta solamente de cuerdas y acordeón (The Sugarcanes), la percusión se la debieron dejar en otro lugar. Violín, mandolina, guitarras y acordeón. Solo eso, bueno, solo eso y la categoría de un compositor que lleva desde los 70 sacando discos de calidad, sin importarle las modas. Da lo mismo que lo que se haga sea punk, new-wave o country. Costello tiene suficiente poder compositor para acertar con sus canciones.

Cuando salió al escenario de Sos, atacó con “Mystery Train” de su tocayo Presley, siguió con “Blame it on Cain” de su último disco, el más country de su carrera, y continuó con “New Amsterdam” de Get Happy…. Vamos, que quería dejar claro que iba a tocar temas tan variados como prolija y variada ha sido su discografía.

Es cierto que se apoyó mucho en versiones acústicas, con la banda que llevaba no daba para versiones demasiado eléctricas (solo cogió una vez una guitarra eléctrica, de cuatro cuerdas, eso si), pero el resultado era sencillamente genial. Porque teniendo calidad y ganas de pasárselo bien, lo demás viene rodado.
Y fueron cayendo temas clásicos como “Red Shoes”, “Every day i write the book” o “I want you” mezclados con los de su último disco “Secret, Profane, and sugarcane”. Para entonces ya nadie se daba cuenta que no hubiese percusión.

En el primer bis llegó uno de los momentos más íntimos, con una versión casi irreconocible pero muy preciosista de “She”, el éxito de la película “Notting Hill”, y con la gente ya de pie, solicitando que aquello no acabase, llegó “Alison” y “Happy” y el final, el saludo, la despedida y la sensación de que había pasado por Sos el eterno miope, el ser pegado a unas gafas negras de pasta, el compositor prolífico que lleva 40 años creando piezas clásicas sin importarle modas y modismos. Y la única pena fue la ausencia de “Verónica”, su canción mas perfecta, los tres minutos más pop que ha creado jamás… y no fue por no insistir…

Previamente el aragonés Bigott, había dejado su sello de calidad en el mismo escenario. Difícil definir la música que practica. A ratos suena a Lou Reed, o a Cohen, o incluso a Joaquin Carbonell. No se parece a nada, pero se parece a muchos. Lo que parece claro es que es feliz haciendo lo que le da la real gana, que no intenta sonar a nada en particular, y que lleva una banda muy buena, acorde con el surrealismo de sus canciones. Solo le faltó la luna sobre el escenario, la invitó, pero no tuvo la deferencia de acercarse más.
Y así acabó la primera semana del festival Luna lunera en SOS. Pero queda más mucho más…

Pinups y a capelas en la primera noche Luna Lunera

FOTOGRAFÍAS: manerasdevivir.com  TEXTO: Gabriel del Molino

Los concierto musicales son efímeros. Salvo que el concierto sea un espectáculo brutal, que ocurra algo inusual, o que la comunión entre público y artistas sea perfecta, pasará por nuestra memoria como algo rutinario, que con el tiempo se debilita el recuerdo, y supone un escueto momento. Dicho esto, y para comentar el concierto de Imelda May y Eli Paperboy Reed en el Festival Luna Lunera, voy a empezar por el final.

Eli Paperboy acabó su concierto, cantando tres canciones a pleno pulmón, sin micrófonos y con la banda sin apenas poder usar los altavoces. Un problema técnico al final del primer bis, hizo que tuviera que reinventar el repertorio. Para entonces ya habíamos tenido tiempo de saborear las nuevas canciones del Bostoniano, y de reconocer y bailar las del disco que le ha catapultado a las primeras posiciones, y que le ha servido para llevarse el honor de ser el nuevo baluarte del soul blanco.

Impecable desde su vestimenta, a su manera de tocar con la banda The True Lovers, repasó con esa mezcla de sonidos entre Otis Redding y James Brown. No llegará tan lejos como el padrino del soul, posiblemente le falte carisma para eso, pero el soul tiene, de momento, a un defensor y a un intérprete que puede seguir llenando de ritmo las salas por las que pase. Reconoció, al igual que Imelda May, que el lugar donde estaba tocando era uno de los mas bonitos que había conocido y llevó al éxtasis a los espectadores.
El regalo de su interpretación “a capela” sirvió para demostrar que talento y voz tiene.

Previamente habíamos tenido en el escenario a la irlandesa Imelda May, pura energía. Hizo un repertorio muy variado, desde rockabillys rabiosos, a blues, pasando por piezas jazzeras. Una mezcla también de recuerdos sonoros. Parecía que Billie Holiday se reencarnase a veces con una voz mucho mas desgarrada. Una Wanda Jackson del siglo XXI de la que tiene mucho. Mucho sentimiento rockero y mucho desparpajo de la novata casi recién llegada.

Se divirtió con el público, hizo cantar, corear, y patear. Ataviada como una estrella Pinup de las viejas estampas de los 50 devoró el escenario desde los primeros compases. Se sintió cómoda y lo demostró. Con solo un álbum en el mercado, aunque preparando el segundo, ya tiene un excelente repertorio para llevar por cualquier lugar que pase y demostrar que la nueva voz del llamado “Jazz-a-billy” tiene cuerda para rato.

Y con este plantel de momentos, recuerdos y sobre todo, sonidos y talentos, no es raro pensar que el primer concierto del Luna Lunera en Sos en este 2010, ha dejado el listón muy alto. Veremos si el resto están a la altura, me conformaría con que estuviesen cercanos a las sensaciones producidas por estos dos “monstruos” del panorama actual.

Ben Harper incendió la noche

TEXTO: Gabriel de Molino FOTOS: Oscar Parra

Ben Harper se inmoló ayer en Zaragoza. Porque lo que hizo en el anfiteatro de Ranillas fue algo más que un concierto de rock y blues. Fue una catedral de sonidos y un incendio de vitalidad.
¿Quién dijo bostezos? Había leído que el concierto de Santiago de Compostela había acabado entre bostezos y pensé que se adentraría en la faceta más intimista, más acústica. Craso error. No hubo tiempo en la noche a las orillas del Ebro al más mínimo asomo de aburrimiento. Desde el principio dejó claro Ben Harper que venía a dejar huella de su talento con las guitarras. Y da igual que toque sentado con su “slide” que de pie o con una acústica. Da igual. Es puro talento.

Se ha hablado mucho y en balde, de si es el heredero de otros guitarristas clásicos. También da igual. Allí aparecieron los espíritus de Jimi Hendrix, de Gary Moore, de Lenny Kravitz, por separado y conjuntamente. Se había dicho también que, al cambiar de banda, se podía notar cierto alejamiento de sus discos mas conocidos. Pero la nueva banda (Relentless 7), no tiene nada que envidiar a los The Innocent Criminals.

Su último disco, “White Lies for Dark Times”, fue el esqueleto de la parte principal de su concierto. Pero hubo tiempo de varios bises y repasó sus principales éxitos como “Diamonds on the inside” que fue de lo mas coreado en la noche.

Desconozco qué pudo provocar los bostezos en su concierto de Santiago, pero aquí, en Zaragoza, dudo mucho que nadie de los miles de seguidores que estábamos allí, tuviese un amago de abrir la boca para expresar aburrimiento. Más bien todo lo contrario.

Previamente, estuvo la banda local Loner que pusieron la nota funky de la noche y el australiano Xavier Rudd que demostró sus dotes de multiinstrumentista y empezó a calentar la noche que, posteriormente, vimos arder con las guitarras de Ben Harper.

Sidonie en Los Festivales del Ebro

FOTOS: Oscar Parra  TEXTO: Gabriel del Molino

Se presentaron como clones de la selección española de fútbol, y es que, hay cierto parecido entre Marc Ros con Carlos Puyol y de Axel Pi con Sergio Ramos (aunque a éste no parecía hacerle mucha gracia que se lo recordasen). Y también hicieron que la gente se volcase con ellos. Pero no eran los chicos de Vicente del Bosque, eran Sidonie, el trío catalán que llegaron a Zaragoza ayer jueves para dar un directo contundente y eficaz. La brisa veraniega que soltaba el Ebro, les sirvió de mecha para dar un concierto fresco.

Apoyados por un teclista y otro guitarrista más, incendiaron el escenario de la expo con sus canciones. Se centraron en sus dos últimos discos “El incendio” y “Costa Azul” y demostraron que en directo ganan bastante. Comunicaron pronto y bien con el público, presentando las canciones, pidiendo la colaboración y divirtiendo con alguna que otra puesta en escena divertida.

Al igual que otras bandas que comenzaron cantando en inglés, Sidonie ha evolucionado mejor desde que cantan solo en castellano, y su último disco cuenta con joyas como “Por ti”, o “Un día mas en la vida” que cantaron de espaldas al Ebro.

En el bis se atrevieron, como en un homenaje con “Os mutantes” que saldrían después, con una interpretación muy psicodélica que incluso tenía notas de “Riders on the storm” de The Doors.

Love of Lesbian de nuevo en Zaragoza en los Festivales del Ebro

FOTOS: Oscar Parra  TEXTO: Gabriel del Molino

Apenas dos meses después de su concierto en la Oasis, los catalanes pasaron por el escenario de Ranillas para dejar un puñado de sus canciones. El repertorio fue muy parecido al de su anterior concierto. Unas cuantas canciones que la otra vez no tocaron fueron la (casi) única novedad. El grupo de Santi Balmes ha dado el salto definitivo para ser una de las bandas de referencia en el panorama español. En apenas dos años han pasado de ser una banda indie y minoritariamente seguida, a arrastrar a varios miles de seguidores en cada uno de sus bolos.
El cambio de idioma en sus discos (al principio solo cantaban en inglés), y las letras cada vez mas divertidas y perfeccionadas, unido al espectaculo de cada uno de sus conciertos, han conseguido que Love of Lesbian sean de las bandas más reclamadas tanto en los festivales veraniegos, como en los conciertos que se programan por todo el territorio.

Y es que en directo ganan y mucho. No es lo mismo escuchar y tararear “La niña imantada” en su disco, que hacerlo en directo con todo el público coreando los estribillos. Eso, sin olvidar de su puesta en escena de algunos temas que se convierten casi en un entremes teatral acompañado de buen rock.

Y se nota que ademas ellos disfrutan los que más en el escenario, de lo contrario no habria esa comunión con el público.
Han exprimido a tope su último disco 1999, posiblemente el mejor en conjunto, aunque hay canciones en sus anteriores discos que superan con creces sus mas recientes producciones.
Ahora, tras las giras veraniegas, espero que empiecen a pensar en su siguiente CD, y que se tomen el tiempo necesario para hacerlo un poco mejor. Seguro que saben y pueden.

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